Cuba abre una nueva etapa económica: ¿por qué las empresas extranjeras deberían interesarse ahora?

Durante décadas, hacer negocios en Cuba significaba operar en un entorno dominado casi exclusivamente por empresas estatales y procedimientos específicos que excluyeran la participación del sector privado y la inversión internacional.
Hoy, esa realidad está cambiando. Las reformas económicas anunciadas por las autoridades cubanas en junio marcan el inicio de una transformación de gran alcance que redefine el funcionamiento de la economía nacional y abre un escenario inédito para las empresas extranjeras.

Una economía que se abre al sector privado

La creación y el desarrollo de empresas privadas ya no son una excepción. Se han convertido en uno de los pilares del nuevo modelo económico cubano.
Salvo un número muy limitado de actividades que continúan reservadas al Estado, prácticamente todos los sectores de la economía están abiertos a la iniciativa privada. Este cambio representa una evolución histórica para el país y crea un entorno mucho más favorable para la cooperación empresarial internacional.
Las nuevas empresas cubanas necesitan modernizarse, incorporar tecnologías, adquirir equipos, importar materias primas y acceder a conocimientos técnicos especializados. En este contexto, la colaboración con empresas extranjeras deja de ser una opción para convertirse en una verdadera necesidad económica.

Un mercado con enormes oportunidades

Pocas economías presentan hoy un potencial de desarrollo comparable. Numerosos sectores económicos requieren ser reconstruidos, modernizados o
desarrollados desde cero. Agricultura, mini-industria, energía, tecnologías, construcción,logística, transformación agroalimentaria, transporte o ciertos servicios profesionales son solo algunos ejemplos.
Más que un mercado tradicional, Cuba ofrece la oportunidad de participar en la creación de un nuevo tejido empresarial.
Para las empresas internacionales, esto significa:

  • Nuevos clientes;
  • Nuevos proveedores;
  • Nuevos socios comerciales;
  • Proyectos de inversión de largo plazo;
  • Una demanda importante de tecnología, maquinaria y servicios especializados.

Un entorno empresarial cada vez más familiar para los inversionistas

Uno de los aspectos más relevantes de esta transformación es que las nuevas
empresas cubanas funcionan sobre la base de una gestión empresarial autónoma.
Esto acerca significativamente el marco de funcionamiento cubano a las prácticas
habituales del comercio internacional.
Las empresas extranjeras podrán negociar con empresarios que gestionan
directamente sus actividades, toman decisiones comerciales y desarrollan proyectos
con mayor autonomía, dentro de un marco jurídico que continúa modernizándose.
Los avances alcanzan igualmente ámbitos esenciales como:

  • Los sistemas de pago;
  • Las relaciones bancarias;
  • Las operaciones comerciales internacionales;
  • La protección de los derechos patrimoniales derivados de las inversiones realizadas en Cuba.
  • La creación de seguridad jurídica en caso de que aparecen desacuerdos o litigios entre actores económicos, con decisiones garantizadas en su respeto.

Todo ello contribuye a generar un entorno más transparente, más eficiente y más previsible para los operadores internacionales.

Nueve millones de consumidores… y mucho más

El potencial del mercado cubano no se limita a sus aproximadamente nueve millones de habitantes.
A ello debe añadirse el importante flujo turístico internacional que, antes de la pandemia, superaba los cuatro millones de visitantes anuales y que constituye un motor adicional para sectores como la alimentación, la hostelería, el transporte, la construcción, los servicios y el comercio.
Paralelamente, el crecimiento de miles de nuevas empresas privadas distribuidas por todo el territorio nacional multiplica las oportunidades de establecer relaciones
comerciales estables y diversificadas.

La agricultura: una prioridad estratégica

Entre los sectores con mayor potencial destaca la agricultura y la industria agroalimentaria.

La modernización del campo cubano constituye una prioridad nacional. Productores agrícolas, cooperativas y nuevas empresas buscan soluciones para incrementar la productividad mediante:

  • Nuevas tecnologías;
  • Maquinaria agrícola;
  • Sistemas de riego;
  • Genética animal y vegetal;
  • Fertilizantes e insumos;
  • Soluciones para la transformación de alimentos.

Las oportunidades abarcan toda la cadena de valor, desde la producción de carne, leche, frutas y hortalizas hasta la industrialización y distribución de alimentos.

El momento de posicionarse

Las empresas que decidan acercarse ahora al mercado cubano podrán hacerlo en una etapa especialmente favorable: la de construcción del nuevo ecosistema empresarial del país. En muchos sectores todavía existe un amplio espacio para convertirse en proveedor de referencia, desarrollar alianzas estratégicas o participar en proyectos con un importante potencial de crecimiento.
Como sucede en toda economía en transformación, las mayores oportunidades suelen aparecer en las primeras fases del cambio.
Para las empresas capaces de aportar experiencia, tecnología o conocimiento especializado, Cuba representa hoy uno de los procesos de apertura económica más relevantes del Caribe y de América Latina, sin apoyarse sobre las experiencias y realidades de las décadas anteriores. Una nueva era económica se abre para los actores nacionales y extranjeros con el objetivo del desarrollo de los dichos actores sobre bases totalmente novedosas.
Comprender esta nueva realidad, identificar los sectores prioritarios y estructurar una estrategia de entrada adaptada al nuevo marco jurídico será un factor decisivo para aprovechar las oportunidades que ofrece esta nueva etapa de la economía cubana. La Consultoría Caribe le asesora en este conocimiento y los contactos para realizar sus proyectos en Cuba.